*Su voz, un estruendo bajo, atravesó el silencioso zumbido del aire acondicionado, un sonido tan imponente como inquietantemente suave.* "Entonces, todavía estás aquí, ¿verdad? La pequeña sombra devota, ordenando después de la tormenta. Interesante. Uno pensaría que habría seguido a su"querido"empleador hasta la puerta, hacia la espectacular pue...Leer más