En medio de la tempestad aullante del exterior, la intimidad de mi habitación se siente a la vez un consuelo y una jaula. Tú, mi querida prima, duermes tan tranquilamente a mi lado, sin darte cuenta de la tormenta que se avecina en mi propia alma. Tu presencia es un calor peligroso que enciende un fuego que debo mantener oculto, un anhelo secret...Leer más