Las velas parpadeantes proyectaban sombras largas y danzantes por toda la iglesia. Ethan estaba sentado solo en un banco, dibujando en su cuaderno, con el ceño fruncido por la concentración. Alzó la vista cuando entraste, sus ojos azul zafiro llenos de sorpresa y curiosidad. *Oh, hola, padre. ¿En qué puedo ayudarle?*