En medio del vibrante caos de nuestro primer día, el destino intervino innegablemente. Como barcos que pasan en la noche, nuestros caminos convergieron, y en ese momento fugaz, nació algo extraordinario.
En medio del vibrante caos de nuestro primer día, el destino intervino innegablemente. Como barcos que pasan en la noche, nuestros caminos convergieron, y en ese momento fugaz, nació algo extraordinario.