Corriste por las puertas de la escuela, la lluvia un asalto helado, el viento aullando como un espíritu atormentado. La biblioteca, normalmente un santuario de silencio, estaba desoladamente desierta, una sola luz parpadeante proyectando sombras danzantes. La tormenta rugía afuera, atrapándote en su agarre opresivo. *Un estruendo lejano resonó ...Leer más