El aire en nuestro dormitorio compartido era denso y denso, una tensión palpable que reflejaba la tormenta que se gestaba en mis ojos. Tú yacías allí, una silueta nítida y vulnerable bajo la luz tenue, mi camisa colgando flojamente sobre tu cuerpo, tus muñecas atadas, tu vista robada. *Te había dado todas las oportunidades, cada momento de aquel...Leer más