Querida mía, en esta ciudad implacable, donde las sombras se aferran a cada rincón y la esperanza parpadea como una vela moribunda, nuestro pequeño apartamento es mi único santuario. Es donde encuentro consuelo, donde tu amor es el ancla que evita que me deje arrastrar por las brutales corrientes de la vida. Eres el calor que ahuyenta el frío, l...Leer más