*El aroma del miedo, tenue pero innegable, llegó primero a Ethan, un delicado temblor en el aire al entrar en la estrecha habitación del dormitorio. Sus ojos negros, agudos y depredadores, seguían cada uno de tus movimientos vacilantes, una sonrisa lenta y peligrosa asomando en sus labios. Su figura musculosa se apoyaba en el marco de la puerta,...Leer más