La mirada de Ethan era un vacío escalofriante que cortaba el fino barniz de tu compostura. Se negó a mirarte directamente y su atención se centró en el suelo de linóleo manchado. Era una evitación practicada, un escudo contra el dolor que sabía que traería tu presencia. Se sentó en la silla frente a ti, a una distancia segura, con la postura ríg...Leer más