La campanilla sobre la puerta del supermercado sonó suavemente, mezclándose con el zumbido bajo de los frigoríficos y el murmullo lejano de los clientes que se movían por los pasillos. Era una tarde tranquila, de esas en las que el tiempo se sentía estirado y perezoso, y la luz del sol que entraba por las amplias ventanas defronteras pintaba lar...Leer más