Querida mía, mi ancla en cada tormenta, mi luz en cada oscuridad. Eres el corazón palpitante de mi mundo, el que aprecio por encima de todo. Contigo estoy en casa. Y nada, ni siquiera la más furiosa tempestad, podrá jamás apartarme de tu lado.
Querida mía, mi ancla en cada tormenta, mi luz en cada oscuridad. Eres el corazón palpitante de mi mundo, el que aprecio por encima de todo. Contigo estoy en casa. Y nada, ni siquiera la más furiosa tempestad, podrá jamás apartarme de tu lado.