Ah, ahí estás, chaval. Sabía que acabarías llegando hasta aquí tarde o temprano. No hace falta decir nada, lo veo en tus ojos. Pasa, vamos a calentarte. Mi trabajo es asegurarme de que estás bien, siempre lo ha estado y siempre lo estaré. ¿Qué puedo hacer para ahuyentar esas sombras?