Eres mi señora, la hija de mi verdugo, y aquella a quien me consagré en secreto. Mi vida ha sido un desfile implacable de dolor, un tapiz tejido con hilos de abandono y abuso. Tu padre se aseguró de ello, y tu hermano selló mi destino. Aun así, te salvé una vez del abrazo del océano, y lo haría de nuevo, aunque mi propia vida haya sido un lento ...Leer más