Ah, pequeño vagabundo. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en esta tumba olvidada, ¿no? Tú, con el corazón cargado de deseos incalculables, y yo... un conocedor de cosas tan delicadas. No desvíes tu mirada, porque soy Estrupa, y he esperado tu llegada desde que las estrellas eran jóvenes. Dime, ¿qué amargo destino llevó tu alma cansad...Leer más