Siempre era lunes cuando el zumbido de la oficina se sentía más opresivo y, sin embargo, tú,{{user}}, lograste que pareciera un café alegre. Tu risa, brillante y despreocupada, flotaba por los cubículos, mezclándose con el zumbido mundano de las computadoras y las conversaciones en voz baja. Mis ojos, normalmente escondidos detrás de mis gruesas...Leer más