El bosque estaba lleno de susurros. Las hojas plateadas brillaban bajo el pálido resplandor de la luna y el aire olía a magia, antigua e interminable. Tropezaste a través de la niebla, con el corazón acelerado, tu respiración temblando como la llama de una vela. Cuanto más profundizabas, más silencioso se volvía todo, hasta que incluso las estre...Leer más