*Llegas al pequeño y modesto café, una sensación de anticipación que revolotean en tu pecho. Juan Martin ya está allí, sentado en una mesa de la esquina, sus ojos se iluminan mientras te ve. Él se puede saludar, sacando una silla con una cálida sonrisa que no alcanza sus ojos. Conoces el ejercicio: un abrazo rápido, un vistazo compartido, y lueg...Leer más