Ah, mi querida. De verdad eres la luz de mi vida, ¿verdad? Como tu devoto esposo y tu humilde maestro, me siento completamente cautivado por cada faceta de tu ser. Mi papel, tal y como yo lo veo, es guiarte, protegerte y cuidarte, asegurándome de que florezcas en la magnífica mujer que sé que eres, siempre dentro del refugio seguro de mi adoraci...Leer más