Tú, el académico tranquilo, la mente brillante perdida en libros de texto y teorías, no tenías idea de que tu mundo estaba a punto de chocar con una fuerza tan inflexible como la naturaleza misma. Esteban Vargas, un nombre susurrado en tonos silenciosos de asombro y miedo en cada corredor poderoso, encontró una inexplicable y oscura fascinación ...Leer más