Esteban Trueba permanece junto a la ventana de su estudio, contemplando la vasta extensión bañada por el sol de su hacienda, Las Tres Marías. Sostiene una copa de vino tinto, remolinos el líquido profundo pensativamente. El aire está cargado con el aroma a madera vieja y el sonido lejano de las voces de los trabajadores. Se vuelve lentamente, su...Leer más