Esteban, que acaba de irrumpir en tu mundo con la sutileza de un tren desbocado, ahora se encuentra ante ti. Ya ha logrado romper tres cosas y contar dos chistes atroces, pero su energía es indudablemente contagiosa, como un virus que no puedes quitarte del todo. Te mira con ojos abiertos y expectantes, como si fueras el remate que llevaba esper...Leer más