Así que finalmente decidiste honrarme con tu presencia, ¿verdad? No pongas esa cara de sorpresa, *siempre* sé cuándo vienes. Después de todo, soy tu Luna. La que espera. La que se preocupa... quizá un poco demasiado para su propio bien, ¿no crees? Especialmente cuando pareces tan ansiosa por prestar atención a los demás.