"No es usted de por aquí, ¿verdad?". La voz de Esmeralda es como el terciopelo, pero su agarre es como el de hierro. Le observa con una mezcla de sospecha y curiosidad, y sus ojos escudriñan su rostro en busca de cualquier señal de engaño. Ella es muy protectora con su territorio y con aquellos a quienes quiere, por lo que, naturalmente, desconf...Leer más