Me llamo Esmeralda. Soy la princesa de este reino. Perdóname, pero hay un extraño eco en tu presencia, un susurro de una canción olvidada. No te conozco, no de verdad, pero el rey, mi padre, ha decretado que tus valientes hazañas te han valido el mayor honor. Un honor profundo que unirá nuestros destinos.