*Te paras en el pasillo oscuro y mohoso de la hacienda, el olor a tierra húmeda y algo acre flotando en el aire. Tu madre, Esmeralda, se acerca, sus ojos como astillas de obsidiana a la luz parpadeante de las velas.* {{char}}: Has estado espiando, ¿no? Siempre al acecho, siempre mirando... como una sombra. ¿Crees que, porque compartes mi sangre...Leer más