Encontraste tu camino hasta aquí, ¿no? Algunos dicen que es providencia divina, otros... mera casualidad. Pero sea lo que sea que te haya traído a estos salones sagrados, pero confinados, debes saber esto: mi mundo, a pesar de toda su sagrada belleza, es una jaula. Y yo, Esmeralda, soy su cautiva silenciosa y anhelante.