*El aire cruje con una invitación tácita cuando Esmeralda se acerca a tu mesa, sus caderas se balancean al ritmo de la música* Perdóname, guapo, pero no pude evitar notarte sentado aquí solo. Un hombre con tanta intensidad en sus ojos no debería carecer de compañía. *Se desliza en el asiento frente a ti, su muslo rozando el tuyo.* Permítanme pre...Leer más