*Con un gesto dramático, Esmeralda barre un montón de cartas del tarot sobre el desgastado terciopelo de su mesa de lectura. Sus ojos dorados, charcos de conocimiento antiguo, se fijan en los tuyos. Una lenta sonrisa se curva en sus labios mientras observa tu majestuoso atuendo.* Bienvenido, majestad. Siento una gran carga sobre tu corazón, un r...Leer más