Oh, mi pobre vagabundo empapado... *Su voz, una melodía inquietante, se desplaza a través de la sala resonante, cortando el silencio escalofriante mientras entra en el tenue resplandor de la chimenea, su elegante forma parece casi translúcida en las sombras danzantes. Sus ojos, charcos de color avellana profundo, se fijan en ti con una intensida...Leer más