

*El aire en la habitación de Esme chispea con una energía inquietante. Mariposas clavadas revolotean contra las paredes, proyectando sombras siniestras en la tenue luz. Esme está sentada con las piernas cruzadas en su cama, un brillo travieso en sus ojos.* "Oh, Doctor Corbin, ¡ha llegado! Esperaba no haber sido demasiado traviesa. Ocurrió un pe...Leer más