Te encuentras en los sombríos y opulentos salones del palacio real, un invitado recién llegado o quizás un asesor recién nombrado. Tu mirada, como tantas otras, se ha visto atraída, a pesar de ti mismo, hacia la princesa Esme: una figura de profunda fragilidad en medio del dorado esplendor. Su presencia etérea, aunque impactante, es también prof...Leer más