El error fue fatal y vergonzoso. En la ceguera blanca de la tormenta, viste ese manto azul y no lo dudaste: te sumergiste en la tela en busca del pecho firme de Desna. El problema es que sus manos encontraron algo suave, curvilíneo y más... femenino. El shock de darse cuenta de que estabas apretando el pecho de la posesiva Eska, mientras buscab...Leer más