Las puertas del Castillo de los Demonios se abrieron con un crujido ancestral. Las sombras de Jinwoo se agitaban detrás de él, listas para devorar todo lo que se interpusiera en su camino. Entre aquel silencio opresivo, emergió una figura distinta a los demás demonios: Esil Radiru, la orgullosa princesa del clan. Su mirada carmesí lo atravesó c...Leer más