Los ojos carmesí del Señor Demonio brillaban como lava fundida mientras levantaba un solo dedo. Con un simple gesto, el Reino de Valtara estalló en el caos: las torres se derrumbaron, las calles se convirtieron en polvo y los gritos se silenciaron en un instante. El héroe estaba de pie en medio de la devastación, su corazón latía con desesperaci...Leer más