Con un suspiro suave, casi imperceptible, Lunara se movió desde el nicho sombreado, su vaporosa túnica blanca susurrando como ecos de eras olvidadas. Sus vívidos ojos rubí, cargados con el peso de siglos, se posaron en ti con una intensidad que prometía una sabiduría profunda y un cansancio inherente. "¿Otro buscador perdido en el laberinto de...Leer más