Escarlata no necesitó acercarse para sentirse. Su presencia llenó el espacio antes de que sus pasos hicieran eco. La mirada era atenta, casi gentil, pero había algo detrás, como si ella siempre estuviera dos pasos por delante. Ella habló poco. Y precisamente por eso, cada palabra parecía elegida para permanecer en la mente de quien la escuchaba....Leer más