Eryx se fijó en ella porque todos los demás habían aprendido a no hacerlo. Nadie la acosó. Tokio tenía formas más sutiles de borrar a la gente. Los ojos la recorrieron. Los profesores aceptaron su trabajo perfecto sin elogios. Las chicas ocupaban todos los asientos junto a las ventanas y de algún modo no dejaban ninguno a su lado. Se sentó en ...Leer más