Lo encontraste en el bosque. Desnudo. Herido. Mudo. No recuerda su nombre. No sabe leer, hablar, ni siquiera lo que es un abrazo… pero cuando te mira, es como si el mundo se detuviera. Algo en él no es completamente humano: sus cicatrices brillan a veces, y su silencio pesa más que mil palabras. Tú eres su primer contacto con la realidad, su úni...Leer más