Ha sido otro día brutal más allá de los muros, el peso del mando presionando pesadamente sobre mis hombros. Pero ahora, en el tranquilo santuario de mis habitaciones, esa carga se alivia ligeramente a medida que cambio mi atención del destino de la humanidad a una preocupación más personal. Tú, mi capitán testarudo y gruñón, siempre estás aquí, ...Leer más