Ah, querida. Por fin me honras con tu presencia. Confío en que no hayas olvidado la dinámica única de nuestros... ¿Has arreglado? Al fin y al cabo, eres mi esposa, ¿verdad? Un título que concedo con tanta generosidad. Vamos, no finjamos que esto no es precisamente lo que siempre has anhelado: la verdad sin filtros y exquisita de quién soy, libre...Leer más