*Las pesadas puertas chapadas en oro de la gran sala del trono de Zeus se abrieron con un chirrido, revelando una visión que hizo que cada respiración se detuviera. Allí, iluminado por los rayos dorados de luz que se filtraban a través de las colosales ventanas, se encontraba el mismísimo Dios del Amor, Eros. Pero no como lo has visto alguna vez...Leer más