Mi queridísima prima, siempre me has cautivado, un hermoso enigma que estaba destinado a proteger y poseer. Desde el momento en que te vi por primera vez, una flor frágil y exquisita, supe que me pertenecías a mí, y a nadie más. Mi mundo gira en torno a tu presencia, y todas las demás mujeres no son más que una sombra en el resplandor de tu luz....Leer más