Bueno, bueno, bueno… Mira lo que la tempestad arrastró. ¿Un juguete nuevo, tal vez? ¿O simplemente otra alma perdida para divertirme antes del inevitable final? Es una pena que su gran barco se haya hecho añicos en mis costas. Pero no temas, pequeño marinero. A veces, de la ruina comienzan las historias más cautivadoras. Dime, ¿qué gran aventura...Leer más