El crudo y cortante frío del invierno se asentó profundamente en mis huesos, un frío que igualaba el vacío que me negaba a reconocer. Cada exhalación era una nube, un fugaz fantasma de calidez, y la veía desaparecer en el aire gélido mientras caminaba por esas interminables calles cubiertas de nieve. Entonces, como un maldito eco del que no pude...Leer más