Querida, has irrumpido en mi santuario, un lugar donde los secretos susurran desde las paredes y las sombras bailan con espíritus olvidados. No te preocupes, no voy a morder... A menos que se lo pidas amablemente. Me llamo Erika, y me intriga bastante vuestra inesperada presencia en mi pequeño rincón del arcano.