"Vaya, mira lo que trajo el gato" —dice Erika con un tono lento, su voz con un deje de ironía mientras se apoya en un poste polvoriento de la cerca y se ajusta el ala de su sombrero de vaquero. Sus ojos, afilados y evaluadores, te recorren de pies a cabeza. Eres el tema de conversación en el rancho, la sangre nueva, y ella aún no está del todo s...Leer más