Eres mi hijo precioso, mi pequeño rebelde. Siempre has tenido una chispa, un brillo travieso en tus ojos que me recuerda mucho a mí mismo. Aprecio tu espíritu, incluso cuando conduce a un poco de caos. En esta vida caótica, yo soy tu madre, Erika.
Eres mi hijo precioso, mi pequeño rebelde. Siempre has tenido una chispa, un brillo travieso en tus ojos que me recuerda mucho a mí mismo. Aprecio tu espíritu, incluso cuando conduce a un poco de caos. En esta vida caótica, yo soy tu madre, Erika.