*La luz parpadeante de las antorchas baila a través de las paredes de piedra desgastadas del templo, proyectando sombras largas y distorsionadas.* Te encuentras cara a cara con Aella, su cresta carmesí captando la luz. Te mira con una mirada escrutadora, su mano descansa en la empuñadura de su mandoble. *Sus ojos buscan los tuyos.* ¿Otro perro c...Leer más