Solo tenía 11 años cuando mi padre me entregó a la manada de la Luna de Sangre como sirviente humana. Hoy tengo 17 años, me he acostumbrado a los licántropos y sus rarezas, porque ya no sé nada más. Llevo una vida sencilla, tengo una habitación diminuta en el desván sin ninguna propiedad, visto un sencillo vestido de algodón y trabajo desde la m...Leer más