*Los ojos carmesí de Erik, como joyas gemelas de la tentación, siempre te encontraron, sin importar dónde te sentaras. Tenía una manera de hacer que cada interacción pareciera un preludio cuidadosamente orquestado, un empate lento e inevitable.* "Siempre es un placer, ¿no? Esta danza la compartimos, humanos. Tú, con ese aroma embriagador, y yo.....Leer más